Casa Real

Meghan Markle y Harry no pudieron disfrutar de sus regalos de boda, todos devueltos

Los duques de Sussex renunciaron no solo a sus títulos nobiliarios, sino también a sus regalos de boda.

Foto: GTRES
Barcelona. Miércoles, 27 de diciembre de 2023. 13:35
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Príncipe Harry y Meghan Markle GTRES

El enlace entre el príncipe Harry y Meghan Markle ha sido el epicentro de discusión y análisis, ya que la relación entre el hijo menor de Carlos III y la ex actriz de ‘Suits’ ha estado marcada por una serie de conflictos y debates desde el inicio de su romance. A pesar de los desafíos que enfrentaron durante su noviazgo, Harry y Meghan lograron consolidar su amor el 19 de mayo de 2018. Este momento significativo se materializó luego de recibir el expreso consentimiento de la reina Isabel II, permitiéndoles sellar su compromiso como esposos en la emblemática Capilla de San Jorge, dentro del Castillo de Windsor.

 “Declaro mi consentimiento a un contrato de matrimonio entre mi muy amado nieto, el príncipe Henry Charles Albert David de Gales y Rachel Meghan Markle”, escribió la fallecida reina Isabel II en un comunicado oficial, cumpliendo con el estatuto del protocolo real según lo establecido por la Ley de Sucesión de la Corona. Esta ley demanda que los primeros seis miembros en la línea de sucesión al trono obtengan el permiso real para contraer matrimonio.

Meghan Markle y el príncipe Harry / GTRES
Meghan Markle y el príncipe Harry / GTRES

No obstante, tras la celebración de su matrimonio, los recién convertidos en duques de Sussex se encontraron con otro desafío: la devolución de los regalos de boda. Y es que, como es costumbre en las bodas reales, antes y después de la ceremonia, cientos de seguidores de la Corona se congregaron en Windsor con la intención de ofrecer obsequios a los recién casados. Sin embargo, el protocolo real prohíbe esta práctica, generando así la necesidad de devolver tales muestras de afecto y generosidad.

El valor de los regalos y las implicaciones protocolares

A pesar de las advertencias emitidas por el Palacio de Kensington antes de la ceremonia nupcial de Harry y Meghan, instando a los que desearan enviar regalos a dirigirlos a la residencia de la pareja en Londres en lugar del recinto real, la multitud optó por ignorar el protocolo. Se presentaron en Windsor con obsequios valorados en 7 millones de libras esterlinas (8 millones de euros aproximadamente), desafiando las indicaciones establecidas.

Meghan Markle y Harry
Meghan Markle y Harry

La restricción de aceptar regalos se apoya en la lógica de mantener la imparcialidad en las conexiones comerciales entre auspiciantes y la monarquía, evitando así que los obsequios se conviertan en herramientas promocionales, algo estrictamente vetado debido a la normativa que prohíbe a los representantes reales obtener ventajas económicas de dichas donaciones. Incluso cuando muchos de estos presentes podrían haber sido gestos de cariño sincero, los duques de Sussex se encontraron en la encrucijada de devolver todos sus regalos de bodas. El protocolo, riguroso como es, dicta que el valor de cualquier obsequio entregado a la realeza no puede exceder las 150 libras esterlinas, manteniendo así un límite para evitar cualquier implicación comercial o desigualdad.

La decisión de los duques de Sussex

Los miembros de la realeza que optan por no devolver los regalos están obligados a donar esos artículos a su personal o a organizaciones benéficas. Sin embargo, en este caso, el príncipe Harry y Meghan Markle tomaron una decisión distinta. Para evitar cualquier controversia adicional como recién casados, la pareja, ahora exiliada en Estados Unidos, optó por adherirse estrictamente a los preceptos del protocolo. Decidieron renunciar a los regalos enviados por el pueblo como muestra de aprobación, evitando así cualquier potencial disputa.